LAS HELENAS MODERNAS
Históricamente el nombre HELENA nos
remonta a ese mítico suceso que Homero vislumbro en sus majestuosos poemas
épicos, grandes batallas del mundo antiguo; ¿Recuerdan?, Si me refiero a la
Ilíada. Pero exactamente no hablare lo que ya se ha dicho sobre este gran
suceso.
Dicen que un todo está compuesto de
partes, y a eso refiere este ensayo, en particular a Helena, una pieza
fundamental para el desarrollo de esa historia. Se le conocía como hija de Tyndaro, rey de
Esparta y Leda; Ella, poseedora de gran belleza y encantos desde edades
tempranas, hecho que justificaba sus numerosos pretendientes, príncipes griegos
deseosos de poseerla y esposarla. Su belleza fue otorgada por su verdadero
padre, el poderoso Zeus, quien doto de aquellos atributos por los cuales
príncipes y reyes la admiraban desbordadamente.
En resumidas
cuentas, Helena, fue raptada por Teseo antes de estar en edad lista para ser
esposada, fue su hermano quien fue al rescate en Atenas, del cual no salió bien
librado; al volver a Esparta su padre -el terrenal- enfurecido por los hechos
vividos y lo que ello significaba, fue visitado por un numero de simpatizantes
que deseoso contraer nupcias con su hija vieron la oportunidad de ocupar el
lugar como sucesor de la corona en Esparta.
El epicentro de
reunión de los príncipes fue Esparta, quienes por consenso Menelao tuvo el
fortunio de desposar a Helena, y así fue. Por otro lado en Troya también se
sucumbió frente a novedades e imprevistos de una profecía que estaba por
cumplirse, Paris hijo de Príamo Rey De Troya, llego a Esparta en son de paz
como mensajero de su padre, este fue recibido y atendido; dentro de su estancia
hay un suceso que determina el curso de esa y esta historia, Paris conoce a
Helena, unos dicen que fue raptada por este desencadenando la furia de Melenao
y de quienes juraron protegerlos- el combo de los griegos- por lo cual se
desato la guerra por más de 10 años y llevo consigo a la destrucción de Troya.
Pues bien, tened en
cuenta el curso de la historia y la temporalidad de los hechos, Helena como
símbolo de la mujer no es más que un objeto de admirar y de poseer, un trofeo
para los hombres que reafirma su masculinidad objetivizandola y reafirmando su
poder otorgándole el valor de objeto con propiedad.
Pero hay algo que no
me es del todo claro y me genera curiosidad, hay varios hitos que debo
mencionar, el primero de ellos la belleza física de Helena, el anhelo de los
hombres por poseerla, el hecho de ser raptada y rescatada en su juventud, un
casamiento a conveniencia y por último el encuentro con un extraño, que según
lo profeso afrodita diosa del amor se daría, y es por esta razón que estoy más
que segura que Helena vivió lo que le llamo el efecto Cortazar[1],
aquel que arraso con todo lo que ya estaba planeado, un huracán de sensaciones
y emociones que la llevaron a tomar la decisión más importante para ella como
mujer, seguir con la tradición y lo pactado: sumisa y obediente, o
valientemente: escapar y vivir una aventura auspiciada por aquello que afrodita
desencadeno entre los dos.
Por esta razón la
idea de que Helena se haya ido contra su voluntad no me convence, pienso que la
historia puede tener otra perspectiva, aquella en que esa muy inmortalizada en
belleza, la misma que la hacía vulnerable a los caprichos de los mortales,
decidió por cuenta propia tomar las riendas de su vida y huir -con aquel que
llego a su vida en ese justo momento - zarpando a través Egeo hacia tierras
lejanas; Romántico, cierto?, creo que si y suspiro de solo imaginarlo, pero el
romanticismo y el amor aun auspiciado por dioses no fue suficiente para que
vivieran felices y comieran perdices. Menelao y los griegos se alzaron en armas
persiguiendo y buscando lo que por “derecho” constituía su “propiedad” – más
bien su orgullo y otros intereses- motivaron a perseguir obstinadamente a como
diera lugar el regreso de Helena. Troya defendió a Helena incansablemente,
muertes incontables por 10 años, y solo el engaño fue el comodín para que los
espartanos dieran por hecho su prometido y así fue; todos conocen esa historia.
Pues bien esa
narración la traigo a colación a nuestro presente en el que usted y yo vivimos,
para descabelladamente conocer que no en Troya, si no aquí, no más en
nuestra ciudad, en nuestro país y hasta en otros lugares en nuestro planeta,
miles de mujeres ha decidido compartir su vida con parejas, luego el tiempo, -mentiras!
cronos no tiene responsabilidad alguna-, más bien la fuerza interna de supervivencia las
lleva a cortar esa relación y en el intento de tomar esa decisión por los
motivos que sean, estas mujeres se vuelven objeto de violencia, de persecución,
de hostigamiento de agresión física y psicológica que trasgreden la libertad de
decisión perturbando significativamente su existencia al punto de encontrarse
cara a cara con hades si el dios de la muerte. Un reporte de medicina legal da
a conocer las cifras por tres años de homicidios a mujeres de las cuales la
pareja o expareja ocupan el segundo lugar de aquella lista: en el 2014 fueron
90, en el 2015 81, y en las 2016: 128, mujeres mueren por estos personajes que
representan cada uno de esos griegos que se unieron a batallar por traer de
vuelta aquello “que les pertenece”. En el 2017 al mes de abril hay un reporte: 204 mujeres
asesinadas, de las cuales 24 han sido víctimas de sus compañeros sentimentales
o exparejas.
Pero aquí no termina
todo; la sociedad hoy un poco más conocedora del tema ha creado desde el estado
políticas públicas de protección -una Troya- a través de una justicia con
murallas “impenetrables” y ejércitos “de papeles” que distan de proteger
la integridad de la mujer, ahora no hay lanzas, hay palabras escritas en
documentos que prohíben que aquellos hombres como los griegos lleguen a ella,
pero la justicia confía como confiaron los troyanos en la “paz” de Agamenon,
sin saber que nada más encantador que el engaño para cometer la mayor barbarie
de los tiempos antiguos y porque no, de los modernos: la muerte del objeto de
deseo.
J.A. Morera Arango
[1]
Aquel que el autor describe en su libro Rayuela capítulo 93 refiriendo que: “Lo
que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella.
La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como
si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad
del patio…Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando
salís de un concierto., “el amor no se elige, te elige…”.